De África,
de Asia, América y Europa,
Partes
en que el Cosmógrafo diuide
El
denso globo, que el ladrón de Europa
Con
otros nueve cielos cerca y mide:
Europa
entre ellas con el viento en popa,
Como
señora de las tres preside,
Por
templada, opulenta, saludable,
Fértil,
sabia, guerrera, e indomable.
Esta más
bella hija de la tierra,
A España
a las demás ha preferido,
Que en
desarmada paz, y armada guerra,
De
largos dones mejorada ha sido,
Donde
mayor fertilidad encierra,
Mayor
riqueza, trato más luzido,
La
belleza mayor, letras mejores,
Y
solares del Sol con resplandores.
Desta nació bañada de hermosura
Vna niña
graciosa, aunque pequeña,
Pequeña
en cuerpo, pero no en ventura,
Alma
imperial, si corazón de peña,
Que es
para los amigos muy segura,
Para
los enemigos muy çahareña,
Inuencible,
discreta y abundosa,
Codiciada
por rica y por hermosa.
De
toda España es el mayor decoro
La
eminente Toledo, cuya forma,
Si ay
pinos de oro, es de vna piña de oro
Por su
riqueza, fortaleza y forma,
Segunda
escala del etéreo coro,
Que
con la bella de Iacob conforma,
Que
vio baxar no sólo Ángeles bellos,
Pero
la Emperatriz de todos ellos.
Hija
es del Sol, a quien el soberano
Cielo da el pecho con diuina traça,
Tusón precioso del metal Christiano,
Que al cuello blanco de la luna
enlaça;
Niña a quien siempre tiene de la
mano,
Y como padre tiernamente abraça,
Siendo su muro, guarda y centinela,
Que la atalaya ronda, cerca y vela.
Es a quien Tajo por su Reyna besa
Los nobles pies, con labios de oro
puro,
Y en fe de la lealtad que le profesa,
Cristal le da para su caua y muro,
Síruele descubierto a su Real mesa,
Estimado por claro y por seguro,
Por alma de sus huertas y jardines,
Viuo esplendor de humanos Serafines.
...
Y échasele de ver en la sustancia
De prados y dehesas abundosas,
De Ceres y de Baco en la abundancia,
En ayres y riberas deleytosas,
De las flores de Gnido en la
fragancia,
Y en las constelaciones generosas,
Virtud, beldad, ingenio, fortaleza,
Modestia, gracia, auiso y gentileza.
[...]
Esta que es coraçón del orbe todo,
Roca del Cielo, de la Fe montaña,
Inuicto alcáçar del Imperio Godo,
Y cabeça imperial de toda España;
Maestra de la Fe, que en alto modo
Con Concilios enseña y desengaña,
En quien se vee la primitiua Iglesia
Escurecer la marauilla Efesia..
Esta Roma en el culto y oraciones,
Atenas en Filósofos preclaros,
Lacedemonia en ínclitos varones,
Rica Venecia en los tesoros raros,
Numancia en los inuictos coraçones,
Cipro en belleza de los rostros
claros,
Mundo pequeño, porque en alto modo,
Toledo, descifrado dice el todo.
José de Valdivielso, Sagrario de Toledo. Poema heroico, Madrid, 1616.